El acto revolucionario de cuidar

El acto revolucionario de cuidar

Tener conciencia de sí mismx, de su presencia en el mundo y entre otros seres, del espacio que ocupa,  de cómo lo ocupa, dónde, cuándo, por qué… saberse una parte de un todo, pero también un aparte; saberse rizoma.

De ahí moverse, o quedarse quietx (que a veces son lo mismo), pero siempre mirando simultáneamente hacia adentro y hacia afuera. Si nuestra existencia no la comprendemos como  necesariamente entrelazada con otras, si no nos situamos desde el inevitable sentir en la piel de otrx, caemos en el más absoluto egoísmo. Dañamos. Herimos. Destruimos. Arrasamos. 

 

Acaso nos llamarán utópicxs, idealistas, insensatxs.

 

Por ello es que desde el animalismo y el antiespecismo partimos de una política de cuidado: porque  reconocemos que los seres humanos no somos los únicos que merecen una vida digna (si es que acaso  la vida misma se puede merecer), sienten (física y emocionalmente), son felices o tristes, se asustan, desean, aman. Y es de ahí que, ojalá, nos orientamos en nuestra cotidianidad: cuidando a lxs demás y cuidándose a sí mismx (que a veces son lo mismo). 

Fracasar en esto, en ese básico reconocimiento de lx otrx, es fracasar en un sentido fundamental de la  empatía,

que luego es fracasar en algo irrevocablemente humano: las conexiones interpersonales.  Somos, como tantas otras especies, animales sociales que en uno u otro grado se alimentan del sentir  de lx otrx, de la interacción con ellx.  

Como antiespecistas, permitimos que la conciencia de nosotrxs mismxs y de lxs demás permee  nuestros quehaceres diarios. Nos pensamos nuestro trato con las demás especies (y, por extensión,  con nuestra misma especie), nuestro consumo de ellas, nuestro uso de ellas como meras herramientas,  medios para un fin hedónico. Pero tampoco por ello olvidamos que nuestras prácticas violentas hacen parte de una herencia profundamente patriarcal y capitalista, y que nuestro actuar individual apunta hacia un eventual cambio estructural. Y es así que nos paramos, también, desde el trabajo comunitario y el apoyo mutuo, el cuidarnos entre humanxs para entonces poder cuidarnos entre especies. 

Acaso nos llamarán utópicxs, idealistas, insensatxs. Acaso tengan razón, pero nosotrxs nos  nombramos compañerxs y amigxs, y con ello basta. Quizá no importe. Quizá todos estos nombres  sean lo mismo. No lo podemos saber hasta que lo averigüemos.

❋  ❋  ❋

Adrian Mullen

Adrian Mullen

Adrian es poeta y compa de La Quinta desde hace años. Es la guitarra y voz en @katze.qc y hace muffins veganos y feministas en @pastelero.del.averno. Su respeto por los demás animales nos ha inspirado y nos llena de orgullo contar con su poemario Lista de mercado entre nuestros fanzines.

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Tener conciencia de sí mismx, de su presencia en el mundo y entre otros seres, del espacio que ocupa,  de cómo lo ocupa, dónde, cuándo, por qué… saberse una parte de un todo, pero también un aparte; saberse rizoma.

De ahí moverse, o quedarse quietx (que a veces son lo mismo), pero siempre mirando simultáneamente hacia adentro y hacia afuera. Si nuestra existencia no la comprendemos como  necesariamente entrelazada con otras, si no nos situamos desde el inevitable sentir en la piel de otrx, caemos en el más absoluto egoísmo. Dañamos. Herimos. Destruimos. Arrasamos. 

 

Acaso nos llamarán utópicxs, idealistas, insensatxs.

 

Por ello es que desde el animalismo y el antiespecismo partimos de una política de cuidado: porque  reconocemos que los seres humanos no somos los únicos que merecen una vida digna (si es que acaso  la vida misma se puede merecer), sienten (física y emocionalmente), son felices o tristes, se asustan, desean, aman. Y es de ahí que, ojalá, nos orientamos en nuestra cotidianidad: cuidando a lxs demás y cuidándose a sí mismx (que a veces son lo mismo). 

Fracasar en esto, en ese básico reconocimiento de lx otrx, es fracasar en un sentido fundamental de la  empatía,

que luego es fracasar en algo irrevocablemente humano: las conexiones interpersonales.  Somos, como tantas otras especies, animales sociales que en uno u otro grado se alimentan del sentir  de lx otrx, de la interacción con ellx.  

Como antiespecistas, permitimos que la conciencia de nosotrxs mismxs y de lxs demás permee  nuestros quehaceres diarios. Nos pensamos nuestro trato con las demás especies (y, por extensión,  con nuestra misma especie), nuestro consumo de ellas, nuestro uso de ellas como meras herramientas,  medios para un fin hedónico. Pero tampoco por ello olvidamos que nuestras prácticas violentas hacen parte de una herencia profundamente patriarcal y capitalista, y que nuestro actuar individual apunta hacia un eventual cambio estructural. Y es así que nos paramos, también, desde el trabajo comunitario y el apoyo mutuo, el cuidarnos entre humanxs para entonces poder cuidarnos entre especies. 

Acaso nos llamarán utópicxs, idealistas, insensatxs. Acaso tengan razón, pero nosotrxs nos  nombramos compañerxs y amigxs, y con ello basta. Quizá no importe. Quizá todos estos nombres  sean lo mismo. No lo podemos saber hasta que lo averigüemos.

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Adrian Mullen

Adrian Mullen

Adrian es poeta y compa de La Quinta desde hace años. Es la guitarra y voz en @katze.qc y hace muffins veganos y feministas en @pastelero.del.averno. Su respeto por los demás animales nos ha inspirado y nos llena de orgullo contar con su poemario Lista de mercado entre nuestros fanzines.

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